Y mientras caminaba muerta de frío, empapada y lloviendo, aporté un poco mas de agua a las calles.
domingo, 19 de diciembre de 2010
¿Alguien ha visto por ahí mi felicidad? Es que la he perdido y no soy capaz de encontrarla. He buscado entre viejos amigos y desconocidos, en casa de familiares, por las tiendas, en los bares y discotecas y hasta entre las nubes.
Es como cuando te tumbas en la arena con la luz del sol dándote en los ojos, como la primera nevada del año, como un beso de buenas noches que te aleja de las malas pesadillas, como una euforia incontrolada, como una corazonada que te dice que vas a estar segura. Es esa forma con la que te mira lo que va a hacer que seas única para él.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Aunque no estuviera allí, mi cama seguía siendo la misma. La forma del colchón no había cambiado, las sábanas no se habían vuelto más grandes. No me sentía menos cansada sin el ritmo constante de su respiración, y en la oscuridad no hubiera podido ver el ángulo de su hombro junto al mío. La almohada aún conservaba su olor, como si acabara de levantarse para buscar un libro y se hubiera olvidado de volver.
Empezabas moviendo un peón, yo solo podía contenerte. Tu eras la reina y yo el negro alfil. Tenías el dominio del tablero al completo, todos mis movimientos controlados y mis fichas contadas. Solo te faltaba acercarte un poco más a mi corazón. Y ahora soy yo el que dice :jaque mate. El juego terminó.
Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
no veíamos las letras
ninguno, creo,
y, sin embargo, guardábamos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo se que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
-¿Tu crees en el cielo? -No, yo no creo que haya un cielo como tal, pienso que dejamos de existir, como antes de nacer. "¿Entonces todo es un juego? Nada merece la pena. Dejamos de existir... Yo no quiero perderme, nunca me había dado cuenta de que realmente esto es lo único que tengo, y es verdad, es lo único que tengo, pero se acaba. Solo de pensar en que voy a dejar de existir, que nada merece la pena porque al fin y al cabo vas a dejar de existir, hace que tenga miedo. No quiero perder la música, no quiero perder el cielo, no quiero perder los helados, la risa, la noche, mi reflejo, no quiero perder a mis personas queridas, no quiero no volver a hablar o a cantar, no quiero perder la vida, es demasiado bella, algún día ya no estaré aquí y eso me da miedo, dejar de existir...así, de repente.